Iceland: Reykjavik

por Lady Press

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Color lava, by Sergio Rossi. ¡Mimetízate!

Islandia es una isla llena de contrastes y grande, muy grande (103.000 km2), que palpita al ritmo de los cuatro elementos de la física aristotélica. Vientos que suenan a Björk, aguas que brotan del centro de la tierra a 40 grados, montañas heladas y un vigorizante verde musgo surcando ríos, laderas y el perfil de una inimaginable ciudad: Reykjavik. Los islandeses, que podrían presumir de tener el parlamento más antiguo de Europa pero que no lo hacen, son divertidos, amigables y les encanta comer (muy bien). Lejos de dirigir su talento a posicionarse como un destino ‘foodie’ en las revistas de tendencias, su talento para La Cocina lo demuestran con una oferta calidad top de restaurantes que invita a redescubrir el bacalao, el cordero, las cigalas… y la zanahoria -aquí, en la isla más septentrional de Europa, un auténtico placer gourmet. Si se tiene suerte, dicen los islandeses que se presenta a menudo, la noche traerá consigo la aurora boreal. Si no, ‘the northerm lights’ será la enésima razón para volver a un país orgulloso de su producto nacional en el que los museos son espacios monográficos dedicados al arte islandés, valga el ejemplo de Erró.

La isla, como casi todas las islas, no es un destino económico, pero en Islandia el dinero es un asunto trivial y el consumismo pronto será olvidado ante la expectativa de bañarse de noche al calor de cualquiera de las 1.700 piscinas naturales -hot springs- en las que el islandés gusta de socializar. Recomendable pese a los tópicos el Blue Lagoon a última hora de la tarde con una copa de tinto que te cargarán en la pulsera que te pondrán al entrar a media hora de Reykjavik, donde uno no debería de dejar de visitar esa oda 2.0 a Mies van Roher cuyo interior es una metáfora arquitectónica de Tom Ford, pasear por el ‘old harbour’, comer fish & chips… olvidarse del email y sentir.

Norwegian Airlines une España e Islandia en vuelo directo (cuatro horas) dos días a la semana. El hotel Apotek es una buena opción para hospedarse y Húrra un buen bar para terminar la noche bailando y observar la belleza dispar del nórdico occidental.

Islandia: ¡una escapada 10!

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