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¡Comienza Latitudes!

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Negro: tendencia y actitud by Gérard Rancinan. 

San Valentín ha sido generoso con Huelva, donde desde ayer (y hasta el 28 de marzo) podrá conocerse y disfrutarse el trabajo de 13 importantes fotógrafos, los invitados a la sexta edición del Festival Internacional de Fotografía de Huelva. Latitudes regresa esplendoroso tras un parón (2014) por falta de fondos para convertir la ciudad en la capital española de la fotografía. Durante seis semanas, Latitudes proporcionará la excusa perfecta para volver y/o descubrir el Museo Provincial, donde se presenta el espectacular trabajo de Gérard Rancinan, una gran retrospectiva de Larry Fink y la visión de Etiopía de Isabel Muñoz. Ouka Leele es la invitada estrella de la Casa Colón, un espacio por donde ya han pasado otros Nacionales de Fotografía como Chema Madoz y colosos como Man Ray. También aquí el ciclo de fotografía homenajea a Gonzalo Juanes, introductor en España de las tendencias fotográficas, fallecido el pasado año. La tercera y última exposición de este hermoso escenario es una colectiva de tres autores emergentes unidos por el uso de la gelatina de plata. Cierra el programa  la colectiva a cargo de los premios nacionales de Fotoperiodismo 2014 en la Diputación Provincial.

Paralelamente, Latitudes ofrece un ciclo de cine alemán en versión original subtitulada que incluye desde obras míticas del cine mudo como Metrópolis (Fritz Lang, 1927) a piezas del cine actual como Tiempo de caníbales (Johannes Naber, 2014). Además, el 5 de marzo se presentará el documental que Ana Morente ha realizado sobre Chema Madoz: Regar lo escondido (2015). Las proyecciones son a las 19.00 horas en el Museo Provincial.

Latitudes es gratuito y, junto con el Festival de Cine Iberoamericano y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA-La Rábida), la joya cultural de una ciudad que en el último tercio del invierno ya comienza a florecer…

 

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Cuatro bares para ser feliz

Comer, comer, comer, tal vez comprar. Esto es la Navidad. Y yo que por fin he entendido que la rebeldía es mejor reservarla sólo para las cosas que realmente importan, me armo de condescendencia y con gusto me dejo llevar. Entre cena y comida, un aperitivo por aquí y una merienda por allá, aún harta de comer repaso mentalmente lo mejor que este 2012 me ha pasado. A la mesa. Cuatro lugares y probablemente cuatro locos que aman locamente lo que hacen. Porque sin algo de locura la loca aventura de la hostelería no podría suceder.

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Bitte es el sueño de un economista que un día descubrió que lo que él quería era tener su bar y compartir sus tartas, su huerto y sus fantasías vitamínicas (con y sin alcohol) y hace seis meses abrió un local precioso en la calle Londres de Barcelona donde cenar con muchos platos, que lo del único y principal ya no se lleva, desayunar sano y rico y disfrutar con un redescubrimiento que apunta maneras de convertirse en tendencia: la merienda.

Zuretzat. En Bilbao he aprendido dos cosas. Una: que el pan de un pintxo bien hecho jamás tendrá gota alguna de aceite. Dos: que los mejores bloody mary de la ciudad se sirven en este bar de la calle Iparraguirre. El truco, confiesa el jefe, añadir vodka y Jerez a partes iguales y rematar la faena con un chorrito de whisky. Ahora entiendo por qué los cascos de los constructores del Guggenheim, incluido el de Mr. Gehry, descansan aquí.

Sushiya. Ibiza por fin  puede presumir de tener un auténtico japonés. No es ni restaurante ni gastrobar sino literalmente una tienda de sushi, que es lo que ‘sushiya’ significa en japonés. Auténtico, creativo y encantador. Si se conoce, se amará. En la plaza de Sa Drassaneta. Como Richie Hawtin, súper fan!

Casa Pepe. Naturaleza y gastronomía son las claves para disfrutar de una escapada a Huelva. La coyuntura parece haber estimulado la ‘city’ y en el último par de años han aparecido interesantes locales para cenar picoteando. Todavía así, Casa Pepe es un clásico infalible. La cerveza tiene la temperatura exacta y la carta especialidades tan onubenses como  las coquinas y las albóndigas de choco. Todo servido con esa educada distancia que nunca debería de desaparecer. www.turismohuelva.org

Objetivo Huelva: Latitudes 2012

Vale, nos ponemos serios. Si El Rocío no cuenta en Huelva existen dos eventos culturales dignos de mención. Hay que reconocer que la cifra no es como para tirar cohetes pero lo que nos falta en agenda lo compensamos con playas, gambas y luz. Uno de ellos es el Festival de Cine Iberoamericano, veterano en el circuito europeo. El otro, que es el que hoy nos ocupa, es ‘Latitudes’, ciclo dedicado a ese arte llamado fotografía que viene celebrándose desde 2009 y cuya edición 2012 arranca mañana con una conferencia titulada ‘La nueva dimensión de la fotografía. La Iphoneografía y sus repercusiones’ a cargo de Jordi V. Pou. Con varias exposiciones repartidas simultáneamente por varios espacios de la ciudad, entre ellos la Casa Colón y el Museo Provincial, ‘Latitudes’ permitirá disfrutar hasta el próximo 1 de abril del trabajo de grandes como Gueorgui Pinkhassov y Ellen Kooi, que pasan a formar parte de un portfolio en el que ya están Chema Madoz, Kapa, Doisneau, Catany, Morenatti, Cartier-Bresson… Se recordará también a la bella Marilyn y se recorrerá Vietnam cuando se cumplen 50 años de sendos tristes acontecimientos. Simultáneamente a esta bienvenida tomada fotográfica de la ciudad, se celebrará un ciclo de cine en el Gran Teatro y se podrá conocer el precioso Doñana desde otro punto de vista. www.latitudes21.es

‘Latitudes’ llega a Huelva cuando Hueva empieza a florecer. La ocasión perfecta para estrenar estas Pretty Ballerinas de la colección SS12 y disfrutar, entre acto y acto, del atardecer sobre el Muelle del Tinto, las albóndigas de choco de Casa Pepe y las cervecitas con altramuces al mediodía en la Plaza Niña y Los Cuartelillos.

Huelva, sin hoteles rutilantes con piscinas a dos calles en su azotea, sin tiendas -casi- ni bares de diseño, sin -ni tan sola una- galerías de arte ni  rastro alguno de sofisticación en su vida nocturna, nos gusta. Vísitala y descubre por qué. www.turismohuelva.org y www.andalucia.org/destinos/provincias/huelva

A estribor: Huelva-Canarias

Me da que 2012 va a ser un año de aventuras y grandes viajes. Yo, al menos, he empezado el año con espíritu Robinson Crusoe y estoy deseosa de probar la nueva ruta que une Huelva, mi tierra, con Canarias. El buque se llama nada menos que El volcán del Teide y zarpa los sábados del Puerto de la Luz, el mismo punto, casi, elegido por Cristóbal Colón para emprender su periplo por la gran Era de los Descubrimientos. La travesía por el Atlántico dura 28 horas, con opción de desembarcar en las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. La vuelta, los jueves. Y entremedias cuatro días para deshacerse de los rigores del invierno con sol en abundancia, ron miel y papas arrugás. www.navieraarmas.com 

El viajero es el viaje, así que propongo ir reservando camarote, reunir lo mínimo indispensable -crema para la nariz, bikini y gafas de sol- y aprovechar la ocasión para empezar a darle trote a uno los bolsos que Nicolas Vaudelet está a punto de lanzar con Fosco. Suaves y apetecibles como las Islas Afortunadas.

Modelo Debbie.

 

Henri Cartier-Bresson in Huelva

Huelva, puerta del Atlántico, es probablemente la gran desconocida de Andalucía. Shame! or not, depende de quién y cómo se mire. En cualquier caso, Huelva es mi ciudad y todos los que me conocen saben que la llevo en el corazón. En Huelva hay mucho por y para hacer, especialmente si uno ama la buena mesa, el contacto directo con la naturaleza y, por supuesto, el mar. 120 kilómetros de litoral bañado por playas de fina arena, algunas de ellas, como las que incorpora el Parque Nacional de Doñana, vírgenes. Pero también, aunque escasas, Huelva propone iniciativas culturales de gran interés como el programa Latitudes, un ciclo dedicado en cuerpo y alma a la fotografía y que este año tiene como ilustre invitado a Henri Cartier-Bresson.

Además de la exposición L’imaginaire d’après nature de Cartier-Bresson, padre del fotoperiodismo y cofundador de la agencia Magnum Photos, podrá visitarse hasta finales de marzo Enfoques de Mujer, una colectiva de fotógrafas españolas entre las que están Alicia Martín y Ouka Leele, y Combatiendo la nada, de Cristina García Rodero. Carlos Saura es otro de los invitados de esta edición de Latitudes. El cineasta regresa a Huelva con dos exposiciones, Fotosauro y la España de los 50. Subhrajit Basu, Jean-Jacques Lèvy, Angéle Etoundi Essamba y Pablo Genovés completan el line-up de Latitudes 2011, un festival que okupa las principales salas expositivas de la ciudad incluyendo dos ciclos de cine independiente, francés e hindú, y que concluirá el próximo 7 de abril con un concierto de Luis Eduardo Aute presentando su último trabajo: Intemperie.

La city es pequeña pero fuerte, por lo que recomiendo un todoterreno total-look. Y entre expo y expo, parada para reponer fuerzas en Casa Pepe, Rocataliata y Agmanir.

Quasi-perfecto de Zara. Perfecto aliado primaveral

Huelva, je t’aime!

La belleza empieza por el interior. La perla knows it!

Jeans by Liu-Jo

Por bolsos como éste Marni es una de las marcas de la temporada

 

Ten Reasons to Visit Huelva

Aprovechando que el 28 de febrero fue el Día de Andalucía y que Easter Week está a la vuelta de la esquina, os quiero invitar hoy a descubrir Huelva, una ciudad tan desconocida como sorprendente y a tan sólo cuatro horas en tren desde Madrid.

Poca gente sabe que Huelva fue una de las puertas de entrada de los ingleses a nuestro país, desembarcando a finales del siglo XIX atraídos por la riqueza en pirita de cobre de su Cuenca Minera y que una vez instalados importaron el fútbol, el tenis y el golf, deportes que luego se extenderían por toda la península.

Poca gente sabe también, que el gentilicio de Huelva es onubense, de Onoba, como la bautizaron los fenicios en el año 1.000 aC cuando arribaron a sus costas para comerciar con los Tartessos, primera civilización conocida de Occidente. 

Más conocido sí, es que de Huelva, del Monasterio de la Rábida, partió Cristóbal Colón en su viaje a América. Y por todos sabido es que de Huelva es el jamón de Jabugo y también, cómo no, las deliciosas gambas de Huelva.

Huelva, una ciudad pequeñita y tremendamente acogedora. En Huelva no hoy hoteles de diseño, ni restaurantes exóticos, ni galerías de arte contemporáneo, ni boutiques donde quemar la tarjeta, tampoco grandes salas de conciertos ni ningún night club cool. Si me apuras, en Huelva casi no existe una vida cultural paralela al folcloreo. Pero es precisamente ahí donde reside su encanto, en su sencillez, en ese permanecerle fiel a lo esencial, y en una luz intensa que regala días largos y noches estrelladas, el atrezzo perfecto para disfrutarla a cielo abierto, tapita aquí-cercevita allá. ¡Qué maravilla!

La luz es sin duda una de las diez razones para visitar Huelva. Aquí van el resto:

Por su playas. Kilómetros y kilómetros de mar abierto, Atlántico templado que se guarece en dunas cómplices y verde pinar.

Por el mercado del Carmen. Estrenando instalaciones, el principal mercado de abastos de la capital ofrece una increíble carta de pescados y mariscos, con la exquisita gamba blanca al frente, a precios que el urbanita no podrá creer. 

Por el muelle del Tinto, vestigio arquitectónico de una época y símbolo de una Huelva exportadora de metal. Recorrerlo al atardecer, con el sol cayendo sobre la marisma, es uno de esos placeres que tocan los cinco sentidos.

Por las albóndigas de choco, pescado propio y abundante de estas aguas similar al calamar aunque de textura más sabrosa que se presta a multitud de recetas. Ni frito ni con habas ni a la plancha. La palma aquí se la lleva la albóndiga.

Por Doñana, cómo no, Parque Natural en el que conviven ciervos con linces y jabalíes, caballos salvajes y las aves más diversas. Un rico ecosistema que llega hasta el mar dando lugar a una playa virgen donde tierra, agua y viento hacen posible el mito del paraíso terrenal.

Por El Paraíso, el mejor restaurante del mundo en el que haya podido comer. Abandonar Huelva sin probas sus famosas coquinas sería un delito capital.

Por la Sierra, repleta de pueblos blancos, de encinas y alcornoques, de cabezos salpicados de mezquitas y plazas con fuentes por las que aún corre el agua fresca. Aracena, Cortegana, Castaño del Robledo, Encinasola, Jabugo, Almonaster la Real… Cualquier opción es buena si se ama el campo y el silencio y, qué duda cabe, el cerdo ibérico.

Porque está a un paso de Portugal. En poco más de media hora desde la capital se llega a la desembocadura del Guadiana, 1 kilómetro de curso fluvial que haces las veces de frontera y que conecta Ayamonte, en España, con Villa Real de Santo Antonio, en Portugal. El Puente Internacional es bellísimo y la vista desde lo alto impresionante, pero alcanzar la otra orilla en ferry es la opción más romántica.

Y El Ajolí. Sus trajes de flamenca son únicos, con un plante difícil de superar. La marca, que a finales de los 80 cuando el regionalismo tenía capítulo en Cibeles era asidua de la pasarela, presenta sus colecciones actualmente en SIMOF.

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