Ladypress' Blog

Vida y Color

Categoría: Travelling

Placeres: Nabia

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Toi e moi, toujours. 

De una escapada campestre de fin de semana en coche desde Madrid aprendo muchas cosas:

1. Que la Sierra de Gredos es para visitarla y revisitarla. El paisaje es espléndido.

2. Que los rollitos de cecina con membrillo es algo delicioso.

3. Que las migas, plato manchego donde los haya, o se come a dos o no se come.

4. Que incluso cuando el destino es el campo, en el bolso hay que hacer hueco para un par de buenos tacones. ¡Nunca se sabe dónde puede surgir la fiesta!

5. Que en Ávila hay muchas manzanas y el queso rico es fresco y de cabra.

6. Que la niebla es el estado perfecto para hacer confesiones, como la lluvia lo es para (hacer) el amor y el sol para el ‘after’.

7. Que los hoteles rurales maridan maravillosamente bien con esa cesta de picnic que nos regalaron y nunca habíamos usado, donde meteremos cualquier cosa que se pueda comer con los dedos en la cama en las dulces horas que separan el desayuno de la cena. Y por supuesto vino y champagne.

8. Que la Meseta estuvo habitada hace 2.500 años por los vettones, señores de campos y ganados, cuya diosa de los valles selvosos, del agua y los ríos, los bosques y los montes, Nabia, da nombre a uno de los mejores hoteles rurales donde he tenido el placer de hospedarme últimamente.

Vistas panorámicas desde la habitación a la Sierra de Gredos y el Tiétar, baño de mármol con bañera y albornoz, masaje bajo petición en la habitación, un refrescante jardín a 820 metros de altitud para dar un paseo al atardecer disfrutando de la lana sobre la piel, comer, leer, besarse, dormir… El placer de no hacer nada: el placer de viajar.

www.hotelnabia.com

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Sales in Ibiza!

2014-01-27 16.11.04

Lectura recomendada del fin de semana.

No bajan los precios de las vilas ni el de las botellas en Pacha, ni falta que hace, ni aumentan las frecuencias de los vuelos que podrían traerte a Ibiza a pasar un maravilloso fin de semana de enero o febrero, con la inesperada revelación de descubrir la isla como un perfecto destino para ir de rebajas. Los islanders viajan en esta época del año y los percheros están repletos de cosas preciosas y grandes descuentos, una combinación tan certera como la que forman el agua y la sal. Dos tiendas de prêt-à-porter de alta gama (Mayurka & NYC), casi todas las comerciales nacionales, international urban street (Replay, Guess, Superdry, Carhatt) y una interesante colección de pequeñas boutiques con encanto y mucho donde elegir. En la ciudad de Ibiza se sitúa el eje del mal: Bartolomé Roselló, Ignacio Wallis, Vara de Rey, el Puerto y La Marina. Podrás hospedarte en un agroturismo a mitad de precio: Atzaró. Desayunar en Botafoch. Tomar el aperitivo en Marina Ibiza. Ir al casino tras haber quemado la tarjeta. Y podrás disfrutar de una gran cena gracias a Patrimoni Gastrònomic, la iniciativa gourmet que te permitirá tomar el sabor a partir de mañana a diferentes ciudades Patrimonio de la Humanidad (según la Unesco) en 18 restaurantes de la ciudad por 18 euros. Can n’Alfredo, Sa Nansa y Hard Rock Café son algunos de los participantes en esta cuarta edición, abierta hasta el 28 de marzo.

El paraíso del clubbing y la fiesta disfruta comiendo in style. ¡Bienvenidos a Ibiza en invierno!

 

 

Museos de otoño

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Rock & roll en versión sofisticada by Dior.

Dicen que el otoño es la estación del silencio y el apetito. Para mí es sobre todo la época más especial del año para viajar y entregarse a ese lujo/placer llamado museo. El otoño trae consigo una larga y apetecible colección de exposiciones, lo que sería la excusa más contundente para entregarse a un viaje sin fecha de retorno sin el menor rubor y en la maleta el kit esencial de sofisticación que visitar un museo exige, a su vez, ‘dress code’ ideal del otoño que recorremos: gafas de sol, unos bonitos botines, gorro de lana, camisa blanca, el abrigo más cálido y cómodo del armario, un jersey unisex y jeans. ¿Listas para volar? Yo sí.

Thyssen Bornemisza. Imaginar cómo una persona pudo reunir en una sola existencia tal cantidad de obras de arte como hizo el barón Thyssen me conduce invariablemente en Madrid al museo donde este otoño puede verse la primera gran exposición de Hubert de Givenchy, el homenaje realizado con fondos propios a la caída del Muro de Berlín y una tercera temporal que demuestra que hubo Impresionismo más allá de la provenza francesa, el americano. Todo sin olvidar la fabulosa colección permanente. La historia del arte del siglo XIII al XX a través de casi 1.000 obras.

Guggenheim. En su décimo séptimo aniversario y en cualquier momento, el Guggenheim de Bilbao siempre apetece, un espacio reflexivo en el que un conjunto de pocas y muy especiales obras forman una gran pieza y en el que pintura y escultura se encuentran con la emoción que acompaña al reencuentro de dos amigas del alma en cualquier ciudad del mudno. El Guggenheim trae esta estación la instalación de la videoartista Rineke Dijkstra, titulada como el club de Liverpool que le sirvió de inspiración The Krazyhouse.

Pompidou. Todo lo diseñado por el arquitecto Renzo Piano tiene un aura especial. El Centre Georges Pompidou de Paris fue inaugurado en 1977 y fue uno de uno de sus primeros proyectos internacionales. El Pompidou alberga una de las grandes bibliotecas especializadas en arte del mundo, la Biblioteca Kandinsky, y es sobre todo un espacio para el intercambio de ideas y la investigación. Marcel Duchamp y Frank Gehry son dos de los artistas en agenda del otoño.

Gemäldegalerie. Berlín será una de las ciudades más visitadas este año. Si se va a Berlín hay que hacer dos cosas: escuchar techno y visitar la pinacoteca nacional. La Gemäldegalerie es uno de los museos estatales más impresionantes del mundo. Ahí están algunas de las tablas más impresionantes del quattrocento, mucho de lo mejor de pintura flamenca y también la Venus de Botticelli. Al pintor florentino el museo le dedicará una de esas exposiciones que nos harán soñar con volver a Berlín: The Botticelli Renaissance.

 

 

 

 

 

Marina Botafoch: a little paradise

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La colección de botines de Pretty Ballerinas, un must este otoño-invierno

El otoño este año en Ibiza ha llegado pronto. Quedan pocos días de playa y casi ninguna fiesta que merezca ser subrayada por su excepcionalidad, así que cuando empiezan a caer las hojas y las aves nos abandonan buscando un destino más cálido disfrutamos cruzándonos la gabardina y paseando por lugares llenos de rincones con encanto como Marina Botafoch. El que hasta la apertura de Marina Ibiza fue el puerto deportivo más ‘cool’ de Eivissa sigue acogiendo una estupenda oferta de ocio y las vistas que ofrece son sencillamente espléndidas. En torno a sus tres plazas se encontrarán preciosas terrazas para desayunar mientras se lee sin prisas el periódico al sol, restaurantes para saborear un buen pescado a mediodía, boutiques repletas de caprichos y locales para cenar y tomar una copa con estilo los viernes por la noche. He aquí algunas pistas:

Heaven. Diría que es la mejor boutique (con permiso de Arias) de Marina Botafoch y una de las más recomendables de Ibiza. Vestidos de fiesta y ropa urbana de marcas que si aún no conoces has de conocer seducen como quien no quiere la cosa tras los cristales. También hay algo de accesorios, como zapatos, cinturones y bolsos, y estupendos descuentos durante todo el año. De un modo u otro, si entras en Heaven saldrás con tu preciosa bolsa de papel color rosa felizmente colgada del brazo.

Cappuccino. La terraza que ahora ocupa Cappuccino antes fue de uno de los restaurantes más populares que ha dado Ibiza, el Sidney. La filosofía del nuevo negocio es completamente distinta a la del anterior. Si antes se iba al Sidney en busca de carne, a Cappuccino se va para tomar algo ligero deliciosamente servido por camareros con pajarita y con mucho sabor. Ensaladas, wraps, sushi, sandwichs, cocktails con sello de autor y un buen café. Perfecto para un brunch.

Sushi Point. Puede que su sushi no sea el mejor de Ibiza pero Sushi Point los viernes por la noche en invierno en la isla constituye un sugerente plan. Hay música, gente guapa con ganas de fiesta, la terraza está como mínimo a 36º y Veto y Pacha quedan a dos pasos. Más no se puede pedir.

Bio Bites. Bocados bio es lo que se encontrará en este espacio de estilo vintage con una colorida terraza casi suspendida sobre el mar de la que no te querrás marchar. Cervezas especiales, tés de todos los sabores del mundo, zumos tropicales, batidos mágicos y unas tostadas riquísimas. ¡Oh, y está al lado de Heaven!

Ibiza, en invierno, también tiene sus paraísos.

P.D. Este viernes Ocean Drive Ibiza inaugura la edición FW14-15 de Burger meets Gin. A partir de las 20.00 horas. En Ibiza no encontrarás un afterwork mejor.

Estado esencial

Tomar el sol al desnudo es uno de los placeres de la vida, y el que lo niegue o bien nunca lo ha probado o directamente miente. Este verano nos desquitamos, del traje de baño y de todo pudor, y remoloneamos sobre la arena en estado esencial.


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Bañador no, gafas de sol sí.

Suaves arenales, calas recoletas, de piedra, color turquesa o verde esmeralda, acantilados salvajes, playas que son a su vez parques naturales, cabos ligeros para el baño pluscuamperfecto al atardecer, 50 porciones de Mediterráneo con nombre propio y otras tantas improvisadas, 210 kilómetros de litoral, 2.948 horas de sol y la estación de la voluptuosidad, el verano, para gozarlas libre de todo equipaje. Reunimos las playas de Ibiza donde el nudismo es ‘cool’.

Es Cavallet

En pocas palabras: Este es mi cuerpo y me gusta. Para quiénes: Aquellos a los que los mirones se la traen al fresco y/o tienen alma de ‘voyeur’. Por qué sí: Porque incluso en agosto es posible hacerse con una porción holgada de arena y no todos los días se tiene el privilegio de tomar el sol en una playa virgen. Dónde: En el Parque Natural de Ses Salines, a dos pasos del aeropuerto y a uno de otra gran playa donde también practicar el nudismo, Salinas.

Punta Galera

En pocas palabras: ¿Escéptico sobre la naturaleza eléctrica de la materia? Tal vez un baño al amanecer en Punta Galera te haga cambiar de opinión. Para quiénes: Para Miss Kittin y todos aquellos que vienen a Ibiza buscando recargar las pilas, saltando desde los riscos, tumbados sobre las piedras calientes. Por qué sí: Para hacer snorkeling, porque el agua es increíblemente transparente y a la vuelta pararemos en Santa Agnès y comeremos tortilla de patata. Dónde: En el extremo occidental de Es Amunts: el Himalaya en Ibiza.

Aguas Blancas

En pocas palabras: Salvaje. Para quiénes: Para los que aman el sonido del mar tienen y sintonizan con el estilo de vida hippie. Por qué sí: Porque es la excusa definitiva para adentrarse en el norte de la isla y no abandonarlo más, porque la carretera que conduce hasta ella pasada la curva del bar Anita es una deliciosa montaña rusa y porque la siesta a la sombra de Aguas Blancas sabe a eso, a siesta. Dónde: En Sant Carles y vistas panorámicas a la isla de Tagomago.

Cala Compte

En pocas palabras: El paraíso. Para quiénes: Para los que van poco a la playa y cuando van, quieren disfrutarla a jornada completa: desayuno, almuerzo y hasta cena. Magnífico el restaurante S’Illa des Bosc. Por qué sí: Porque es la playa de Ibiza, en mayúsculas. Cala Compte es la metáfora del Gran Azul. Dónde: En un punto intermedio entre Sant Antoni y Sant Josep. Lejos, pero el viaje habrá merecido la pena.

 

Drink más dinner: Drinner

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Primero cenar, después bailar. Con tacones naturalmete. Sophia Webster

Hay palabras que resuelven grandes dilemas y ‘drinner’ está entre ellas. Resultante de combinar dos acciones (comer y beber) y ejecutarlas al mismo tiempo, el recién estrenado término anglosajón se pronunciará y mucho este verano en Ibiza, una isla en la que Epicuro sería feliz. He aquí algunos lugares clave para dotar de pleno significado la nueva experiencia hedo-gourmet.

El Ayoun Marruecos inspira este restaurante de perfecta iluminación y esa decoración a base de sofás y mesas bajas que un buen ‘drinner’ ha de tener. Tras haber jaleado a su clientela fiel con una carta mediterránea maravillosa, El Ayoun vuelve a sus raíces especiadas y mantiene en carta ese blanco de Rueda llamado Belondrade que siempre apetece.

B.For at Amnesia 1. Porque el atardecer se alargó y una copa nos llevó a la siguiente. 2. Salimos a Formentera a navegar y entre chapuzón y copa de hierbas terminamos de comer a las siete. 3. Del club nos fuimos al afterhour y cuando nos levantamos es casi la hora de volver a empezar. Si el tiempo de la cena se echa encima ahí está el ‘drinner’ de B.For para solucionarlo, con tres buenas razones para catarlo: 1. Su shusi de fusión está delicioso. 2. Se sirve durante toda la noche. 3. Una vez dentro sólo tendrás que bajar la escalera y en el VIP de Amnesia te encontrarás.

Cipriani Lounge Ni blanco ni tinto, en la terraza del restaurante del Paseo Marítimo de Ibiza se cena con Bellini, una máxima inamovible como que fue Giuseppe Cipriani quien lo inventó (y el carpaccio también). La combinación de zumo de melocotón y champagne es aquí el exuberante maridaje para una cocina italiana tradicional. El glamour en Cipriani lo pone el apellido, el piano junto a la piscina y tú.

Dunes Si te gusta comer con los dedos, éste es tu lugar. Si después vas a ir a bailar a Space, también. Del propietario de Nassau Beach Club Ibiza presenta Dunes, un local para practicar el ‘drinner’ apoyado sobre la barra y no perder comba de lo que en Platja d’en Bossa se cuece. Literalmente inspirado en un chiringuito en la playa, los zapatos de ante mejor dejarlos para otra ocasión.

Ibiza en Semana Santa

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El estilo comienza por los pies, by Azzedine Alaïa

La isla está preciosa, el sol brilla y hace calor. Es abril y todo está dispuesto para recorrer la temporada alta, así que planes no faltarán. He aquí 15 planes para aprovechar la visita y ser feliz.

Pasar un día entero con bocadillo y revistas en Es Cavallet, una de las mejores playas de la isla.

Cenar en Sushiya. Comida japonesa de verdad en el corazón de Ibiza Patrimonio de la Humanidad.

Bailar en Pacha.

Descubrir boutiques con encanto y darse en capricho en Adrenaline, en la Plaza de Vila.

Ver la puesta de sol en Benirràs y a la vuelta aperitivo en Bambuddha Grove o La Paloma.

El viernes el plan está en Marina Botafoch y se llama Burger meets Gin: desde las 20.00 horas en Ocean Drive Ibiza.

Desayunar en la Plaza del Parque.

Zambullirse en el turquesa de Cala Compte.

Cocktail a media tarde y electrónica en Blue Marlin Beach Club.

Para comer carne buena y rica Can Mussons, en Sant Joan.

Spa al aire libre y piscina de agua natural en Atzaró, una de las piscinas más bonitas que he visto.

Visitar el MACE (Museo de Arte Contemporáneo d’Eivissa).

Probar la cocina ibicenca en Can Alfredo.

Atardecer con picnic en Punta Galera y llenar de pleno significado la palabra ‘experienciea’.

Ya en el aeropuerto descubrir Club Ibiza y lucir antes que nadie la camiseta de tu club/fiesta/DJ favorito.

¡I-BI-ZA!

 

 

 

 

 

 

10 años en el Museo del Traje

Diez es un número redondo y el aniversario por antonomasia. Si se llega al 10 la misión se habrá cumplido. A partir del diez, toda efeméride no será más que puro marketing o vacuo narcisismo. La plata, el oro y el platino, eso vendrá después, así que volvamos al 10, los años que cumple el precioso Museo del Traje de Madrid, un espacio -con permiso de la Delphos de Fortuny- más interesante por el continente que por el contenido, todo sea dicho. Arquitectura racionalista para ser disfruta por sí misma y excelente sustitutivo de Le Corbusier, a secas -Barcelona siempre fue muy normcore y Le Corbusier también.

El Museo del Traje cuenta con una larga historia iniciada en 1925 bajo el título Exposición del Traje Regional e Histórico. Tal y como lo conocemos hoy fue inaugurado el 31 de marzo de 2004. El lunes habrá alcanzado su misión y lo celebra este fin de semana con un programa teórico que me hace fantasear con la posibilidad de acampar en su maravilloso jardín y pisar la hierba descalza con una túnica del veneciano. Todo gratis, como correspondería a toda institución pública cultural de nuestro país.

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Un domingo en Segovia

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Sólo por ver una obra de 2.000 años de antigüedad perfectamente conservada una escapada a Segovia ya habrá valido la pena. El acueducto -y el cochinillo- se convertirá sin embargo en la excusa más obvia. He aquí las otras cuatro buenas razones para pasar un domingo en la ciudad surgida al calor de los ríos Eresma y Clamores.

El placer de la perspectiva. Allí donde la tierra se une con el cielo, el ojo se abre a un horizonte emocionante e inesperado. Segovia es en sí misma un cuadro renacentista; viejas calles que se adaptan al paisaje, con sus puntos de vista, con su expectación y sus sorpresas.

La AP-61 es cara, sí, pero une Madrid y Segovia en 50 minutos. Los ocho y pico euros quedarán compensados: tomarse una caña al sol en la Plaza Mayor, con tapita de cortesía, no costará más de 2 euros.

Antonio Machado fue uno de los hitos de nuestra juventud y Segovia acoge su Casa-Museo. En tiempos complejos recordamos aquellos versos inolvidables y los repetimos como un mantra: Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Desde Segovia hicimos Imperio y una pizca de orgullo siempre es necesaria. Del alcázar impresionan dos cosas: el foso de cuento y la torre de 152 peldaños: a un lado Guadarrama nevada, Castilla al otro.

Es primavera… en Segovia.

Yoko Ono, Mugaritz, Bilbao

¿Acertamos si decimos que Bilbao es una de las ciudades más ‘cool’ de España? ¿Es Yoko Ono en la piel del toro un acontecimiento imprescindible? ¿Hay que conocer Mugaritz en esta vida ? La respuesta es sí, sí, sí. El 12 de marzo Yoko Ono en el Guggenheim presentando tres performances como colofón a la retrospectiva que este 2014 le dedica el museo. La cita: a las 18.30 horas. Hora perfecta para dirigirse a la frontera que separa Errenteria y Astigarraga y entregarse, si estuviese abierto, al restaurante del chef Luis Andoni Aduriz. Mugaritz está en periodo de creatividad hasta el 9 de abril, así que, de recursos como somos y siguiendo el olfato de la triple Estrella Michelin, nos apeamos en Larrabetzu para dejarnos sorprender por la experiencia hedonista que promulga Azurmendi.

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Bilbao: arte, estilo, gastronomía. Si alguien me hace un regalo el próximo 8 de marzo, por favor, que sea éste.

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