Puente aéreo: Film & Cook

por Lady Press Agency

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Nails in red, of course.

El mundo de la alta cocina es un mundo apasionante que requiere por igual altas dosis de ingenio, creatividad, perseverancia y cultura gastronómica. Tal vez es un conclusión evidente, pero es (la conclusión) a la que he llegado tras estrenarme en la experiencia Film & Cook, un festival verdaderamente innovador que desde hace tres años reúne cada noviembre durante dos fines de semana y dos ciudades, Madrid y Barcelona, a los protagonistas de la quizás área de creación más elocuente e internacional de la piel del toro: la cocina española de vanguardia.

En Film & Cook he entendido también que sentarse a la mesa de Rodrigo de la Calle, Paco Roncero o Mario Sandoval y pagar por una cena lo que significaría la cesta mensual de la compra no es una excentricidad sino un privilegio, porque la experiencia gastronómica que sirven es simplemente arte efímero. He corroborado que la locura es siempre justa y necesaria, y que comer bien no es un manierismo. Es un placer absoluto.

Películas en VO que han inspirado creaciones icónicas como el cocktail Casablanca de Albert Adrià y títulos que enlazan con esta búsqueda expresiva que es la alta cocina como el documental Farming on crisis; showcookings, ponencias y en el horizonte, con las uñas perfectas, el sabor. Film & Cook proseguirá este fin de semana la Cineteca del Matadero de Madrid y el Club Aribau en Barcelona.

Yo por mi parte empiezo a salivar: Coque espérame.

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