Nails, nails, nails!

por Lady Press Agency

Las revistas (y no sólo de moda) se han empeñado en hablar de la manicura como si del descubrimiento del elixir de la perpetua juventud se tratara, cuando en realidad es un invento tan antiguo como la coquetería. Unas manos bonitas -como unos buenos zapatos- han sido desde siempre a mi entender la clave definitiva para elevar y sacarle el mayor partido a cualquier look. No obstante, reflexionando sobre el trending topic en cuestión he aquí algunas pseudo-teorías a las que he llegado del porqué del estrepitoso nailismo al que asistimos.

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Colección Crucero 2013

Sin tribus urbanas llenando las calles de vida y color, las uñas son acaso un discreto pero fulminante elemento de identidad. Y parafraseo a Vanity Fair: «Dime qué manos tienes y te diré a qué clase social perteneces». Edad, sexo y hasta profesión. Bien leídas las uñas contienen más información que el DNI. 

Cuando la fórmula ‘hedonismo igual a felicidad’ ha dejado atrás todo rastro de esnobismo, por qué no presumir de manos perfectas. Ocurre como con los perfumes. Tal vez no puedo pasearme como un 2.55 pero sí rociarme con unas gotas de Nº 5.

Llegó a nuestras vidas para quedarse. Hablo del ‘concierge’ o el servicio a domicilio en versión bestia y global. Las manicuras de todas las formas y colores naturalmente también entran en el paquete, cada vez más disfrutable a la medida de todos los bolsillos. Un ejemplo: www.nailistas.com

Las vicisitudes dignifican. Con sueldos por los suelos a cambio de jornadas maratonianas y exigencias ‘multitask’, qué razón hay para dedicarte a ‘lo tuyo’ si soy feliz haciendo uñas de gel. Talento, creatividad y formación universitaria al servicio de las uñas en el siglo XXI.

Esta primavera y el próximo verano nos vestiremos como los venimos haciendo: cortes rectilineos e impecables, tejidos maravillosos y una única nota de color: las uñas. El Pantone al completo y las ‘maison’ que nos enamoran rendidas a sus pies. Sí, el esmalte es la nueva barra de  labios.

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